El saqueo y el tráfico de artefactos no son problemas exclusivos del pasado colonial. Muchos sitios excavados hace siglos siguen estando amenazados hoy en día.
Este proyecto no es un mapa del tesoro al estilo “X marca el lugar”.
He seguido las recomendaciones de Cecilia Smith en “Ethics and Best Practices for Mapping Archaeological Sites” al ocultar las ubicaciones específicas de los sitios coloniales de excavación.
Smith explica que “la evidencia actual apunta a las redes de conocimiento local, más que a los datos académicos, como la fuente de las ubicaciones terrestres de los sitios para los saqueadores.” No obstante, “los arqueólogos están ética y, a menudo, también legalmente obligados a respetar la importancia cultural de un sitio, ocultando o no revelando sus coordenadas.”
A esto se le llama geomasking.
Los registros coloniales de búsqueda de tesoros pueden ser muy específicos sobre las dimensiones de un pozo de excavación o el peso de un artefacto, pero suelen ser menos precisos respecto a la ubicación del sitio.
“En los terminos del dicho pueblo,” dicen a menudo los documentos, o “Dentro de la jurisdicción,” o “en las montañas de esta provincia.”
En la mayoría de los casos, coloco el marcador que identifica cada sitio de excavación en el centro del topónimo más cercano.
Para más información sobre geomasking, véase: Cecilia Smith, “Ethics and Best Practices for Mapping Archaeological Sites”, Advances in Archaeological Practice 8, no. 2 (2020): 162–73.
Si tiene alguna preocupación sobre este proyecto y su posible capacidad de facilitar el saqueo, no dude en ponerse en contacto conmigo: jbaron4@ur.rochester.edu.
